Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
La Maldición
Chambira era un pueblo hermoso y pequeño. Contaba con una naturaleza maravillosa; sus habitantes eran trabajadores y sobre todo honrados. Como en todo pueblo del pasado, en aquellos tiempos existía la familia del cacique, personas buenas y de buen corazón.
Había una joven muy bella llamada Norima; ella era hija de un sirviente que trabajaba para el cacique. Era una joven honrada que valoraba a su padre por el esfuerzo que él hacía para sostenerla.
Una tarde, cuando Norima retornaba a su casa, se le apareció en el camino, Juampi, el hijo del cacique; ella al verle se asombró mucho, hasta el punto de caerse. El joven la ayudó a pararse y fue que durante esos segundos, al mirarla a los ojos, supo que ella era la indicada para ser su amada, su esposa.
Pasaron los días y él siempre pasaba por el mismo lugar para que la viera de nuevo; pero ella no aparecía, entonces se puso a buscarla por todo rincón para declararle su amor. Un atardecer al fin la encontró, sentada en la orilla del río; entonces se le acercó para convencerla, pero ella, al verlo se retiró apresurada por el bosque. El joven no se dio por vencido: fue tras ella; la buscó y buscó durante días, hasta que al fin la localizó entre la gente. Se acercó, y al darle alcance, le tomó con delicadeza del brazo y ella, sin otra opción, se prendió a él. También estaba enamorada, no obstante, la preocupación de la joven se debía a que era de un origen muy bajo. Toda esa tarde, Juampi, de mil formas le aseguró que no iba a dejar que ningún obstáculo los separara, porque la amaba con todo su ser; su amor era puro y verdadero.
Con el pasar de l0s días el amor entre ambos crecía más y más, los dos estaban profundamente enamorados. Fruto de ese amor inmenso que se tenían, la joven quedó embarazada. La noticia les puso felices.