← Mis librosLectura gratuita
Índice del libro

―¡Amiga, ayúdame!, lleva este mensaje que te di a los de tu especie; diles que cuiden la naturaleza y todos los mitos existentes en el bosque, porque mis amigos, la yacumama, la runamula, el ayaymama, el tunchi, el yacuruna, la sachamama y por último, mi amor, la yara, se sienten intimidados y no quieren salir de sus escondites, y si lo hacen es porque el hambre les gana, por eso en ciertas temporadas tienen que cobrar una vida de aquellas personas que hacen el mal, o aquellos niños que sufren en esta vida por causa de sus padres o demás familiares.

―Te agradezco, amigo, por tu apoyo y por depositar tu confianza en mí, y despídeme de mis amiguitos; espero verte, te quiero mucho y mil gracias.

La señorita corrió rápidamente a su casa y le entregó a su mamá la plantita para que le hiciera un té a su papá, que milagrosamente se sanó de todo dolor y volvió a la vida. Milka les contó su historia, ese acontecimiento que vivió, y la tristeza que le ocasionó al ver que talaban los árboles y provocaban la extinción de los animales; que veía a su amigo el chullachaqui cómo se derrumbaba ante esa brutalidad de los hombres que herían a sus seres queridos. Sus familiares le creyeron porque esa plantita nadie conocía y la noticia corrió a lugares muy lejanos pero no se tomó conciencia, porque en la actualidad la tala y caza indiscriminada, la contaminación ambiental y la pérdida de nuestros recursos son problemas muy frecuentes, y eso está trayendo muchas consecuencias. ¿Qué pasó con nuestro amigo el chullachaqui? Ya nunca más volvió a aparecerse, ni ante la mirada de Milkita que ahora es una mujer hecha y derecha que sigue soñando volver a encontrarse con su amigo místico. Ella es consciente que ahora ya nadie cree en él, tan solo quedó en la memoria; hoy solo es un mito que a todos nosotros nos toca rescatar.

COPIA PERSONAL · ·
49 de 10048%