Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
Kattle Scarlett Urbina López
Seudónimo: Chullamilkita
↑ Volver al índiceEl buen roba niños
Hace mucho tiempo Rosa había llegado al caserío de Polish, un lugar lindo y seguro. Ella vio que los pobladores vivían muy felices, ayudándose en todas sus necesidades.
No había peleas entre vecinos, ¡no se robaban! Muy por el contrario, cuando alguna pertenencia o animal se perdía, los pobladores ayudaban a encontrarlo. Si veían a alguien que era pobre, que no tenía nada que comer, los vecinos iban y pedían colaboración a cada poblador, con ropa, comida y muchas cosas más que les pudiera servir; así ayudaban a quien más lo necesitaba. Cuidaban mucho a los niños, les enseñaban valores, y a no hacer cosas de las que después se pudieran arrepentir.
Un día la señora Karla había dejado a su menor hija de doce años, llamada Luci, encargándola que cuidara a Claudito, su bebé de dos años, pues ella tenía que ir al mercado a comprar las cosas para hacer la comida.
Mientras Luci cuidaba a Claudito cerca al río, en una hamaca, recordó que se había olvidado de dar de comer al gato. De regreso, al querer darle un juguete a Claudito, se dio con la sorpresa de que ya no estaba. Buscaba en todas partes, pero no lo encontraba; gritaba diciendo su nombre, pero no conseguía respuesta alguna.
Al llegar su mamá con las cosas y un regalo para el niño, al enterarse se desesperó y se fue a preguntar a todos los vecinos, pidiéndoles ayuda para encontrar a su menor hijo.
Entonces los vecinos decidieron buscar en todo el pueblo. Pero ni aun así llegaban a encontrarlo. Era el primer niño que se extraviaba en el pueblo.
Al día siguiente, en la vivienda de doña María, ocurrió una desgracia más: Lucas, el hijo menor de cinco años también desapareció mientras jugaba en el huerto de la casa. La señora María comenzó a gritar a los vecinos pidiendo ayuda.