Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
“Yo sé que muchos de ustedes no son buenos como dicen; se tienen envidia entre sí. Solo actúan de buena manera cuando alguien va a visitar el pueblo; pero cuando se van siguen siendo los mismos de siempre. En la desaparición de los primeros niños, muchos decían que aquellas personas se lo merecían, pero cuando comenzaron a desaparecer los suyos se desesperaron. Decían todo lo contrario. Y muchos solo ayudaban para quedar bien. Esta fue una lección para que aprendan a quererse entre ustedes. Eviten desear el mal a los demás, así los niños crecerán con un buen ejemplo. Ellos están sanos y salvos, pronto los volverán a ver”.
Así, las personas de ese pueblo dejaron de fingir cuando alguien llegaba a la comunidad.
Aprendieron a quererse y respetarse como en verdad eran, sin hipocresías, y les dieron un buen ejemplo a los niños.
Jazmin Arely Peña Villacrez
Seudónimo: Soledad
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