Índice del libro
- Ojos de espanto en la oscuridad
- Las aventuras de Panguito
- El monte del chullachaqui
- El retrato
- Sordera
- Abicho y el legado del chullachaqui
- Chullachaqui y su pasado
- Crónica de un sueño mojado
- La Maldición
- El deseo del chullachaqui
- El buen roba niños
- La reina de los chullachaquis
- Chullachaqui, “hombrecillo misterioso”
- Paco y el chullachaqui
- Las Aventuras de José y Chullachaquito
- Chullachaqui amigo
- Por la ruta a Yurimaguas
- El chullachaqui solterón
- El chullachaqui chanchero
- La chacra del “Tío”
- Semblanza del chullachaqui
Alexander Alban Alencar
↑ Volver al índiceSemblanza del chullachaqui
(Adicional)
Para saber algo sobre los orígenes del chullachaqui hay que trasladarnos en el tiempo y en el espacio a los albores de la humanidad, tomando en cuenta lo que indican algunos escritos religiosos.
Según estos, Lucifer, un ángel que ocupaba un cargo importante en la jerarquía celestial, y varios de los que estaban a sus órdenes se rebelaron contra Dios, pero el Todopoderoso, que tenía la mayor parte de ángeles a su favor, los derrotó y los arrojó del cielo. Como en ningún otro planeta les quisieron recibir, a los expulsados no les quedó más remedio que descender a la Tierra, desde donde continuaron con su oposición al Señor, manifestándose por primera vez, según la Biblia, en el Huerto del Edén en forma de serpiente al hacer caer a Eva en desobediencia y pecado, y a través de ella a Adán.
Cuando los españoles conquistadores llegaron a nuestra selva, trajeron consigo en forma oral y escrita a estos espíritus en forma de duendes, pero como seres malignos; sin embargo, ellos ya habitaban en nuestros bosques y ríos en una convivencia con los pobladores originarios de esta parte del Perú, quienes los reverenciaban y respetaban, pues eran los dioses de la naturaleza. Diosa de la lluvia era la tamiamama; de las minas de sal era la cachimama o achquinvieja; de las aguas la yacumama, la yara y el yacuruna. En el bosque o monte, todo lo que ahí existía y existe tenía y tiene su espíritu o madre, principalmente las plantas medicinales.
Pero hay un espíritu que cuida el bosque, guardián de los animales, árboles y todo lo que está en sus dominios, el que según los casos puede castigar, ayudar, bromear y burlarse. Este personaje, que tiene un lugar importante en la mitología selvática, es el chullachaqui, al que también se le conoce con los nombres de sacharuna, shapingo, shapshico, shatuco, supay, y la mayoría de escritores amazónicos se han ocupado y siguen ocupándose de él en sus trabajos literarios. A pesar de los tiempos en que vivimos, este espíritu sigue haciendo noticia en una u otra forma y hay muchos casos registrados de hombres y mujeres que han sido víctimas de sus acciones, algunas de ellas burlonas y otras que tuvieron un trágico final.